Iglesia Fuente de Luz y Salvación    7928 Rampart Road, Jacksonville, FL 32244   
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...desde el escritorio del pastor
Salmo 42
Al director musical. Masquil de los hijos de Coré.
1 Cual ciervo jadeante en busca del agua,
así te busca, oh Dios, todo mi ser.
2 Tengo sed de Dios, del Dios de la vida.
¿Cuándo podré presentarme ante Dios?
3 Mis lágrimas son mi pan de día y de noche,
mientras me echan en cara a todas horas:
«¿Dónde está tu Dios?»
4 Recuerdo esto y me deshago en llanto:
yo solía ir con la multitud,
y la conducía a la casa de Dios.
Entre voces de alegría y acciones de gracias
hacíamos gran celebración.
5 ¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!
6 Me siento sumamente angustiado;
por eso, mi Dios, pienso en ti
desde la tierra del Jordán,
desde las alturas del Hermón,
desde el monte Mizar.
7 Un abismo llama a otro abismo
en el rugir de tus cascadas;
todas tus ondas y tus olas
se han precipitado sobre mí.
8 Ésta es la oración al Dios de mi vida:
que de día el SEÑOR mande su amor,
y de noche su canto me acompañe.
9 Y le digo a Dios, a mi Roca:
«¿Por qué me has olvidado?
¿Por qué debo andar de luto
y oprimido por el enemigo?»
10 Mortal agonía me penetra hasta los huesos
ante la burla de mis adversarios,
mientras me echan en cara a todas horas:
«¿Dónde está tu Dios?»
11 ¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!

“Only be thou strong and very courageous.” 
— Joshua 1:7

Our God’s tender love for his servants makes him concerned for the state of their inward feelings. He desires them to be of good courage. Some esteem it a small thing for a believer to be vexed with doubts and fears, but God thinks not so. From this text it is plain that our Master would not have us entangled with fears. He would have us without carefulness, without doubt, without cowardice. Our Master does not think so lightly of our unbelief as we do. When we are desponding we are subject to a grievous malady, not to be trifled with, but to be carried at once to the beloved Physician. Our Lord loveth not to see our countenance sad. It was a law of Ahasuerus that no one should come into the king’s court dressed in mourning: this is not the law of the King of kings, for we may come mourning as we are; but still he would have us put off the spirit of heaviness, and put on the garment of praise, for there is much reason to rejoice. The Christian man ought to be of a courageous spirit, in order that he may glorify the Lord by enduring trials in an heroic manner. If he be fearful and fainthearted, it will dishonour his God. Besides, what a bad example it is. This disease of doubtfulness and discouragement is an epidemic which soon spreads amongst the Lord’s flock. One downcast believer makes twenty souls sad. Moreover, unless your courage is kept up Satan will be too much for you. Let your spirit be joyful in God your Saviour, the joy of the Lord shall be your strength, and no fiend of hell shall make headway against you: but cowardice throws down the banner. Moreover, labour is light to a man of cheerful spirit; and success waits upon cheerfulness. The man who toils, rejoicing in his God, believing with all his heart, has success guaranteed. He who sows in hope shall reap in joy; therefore, dear reader, “be thou strong, and very courageous.”
 
Spurgeon, Charles H.: Morning and Evening : Daily Readings. 
Complete and unabridged; New modern edition. Peabody, MA : 
Hendrickson Publishers, 2006, S. May 11 PM
¡Nace un sermón!

Muchos predicadores poseen un conocimiento maravilloso, pero se olvidan de que su tarea es explicarles a sus ovejas cómo usar en sus vidas ese conocimiento.

Una guía, paso a paso, para darle vida al texto

En el programa El Último Show, un predicador relató la historia de un diácono de una iglesia. Este diácono evaluaba la predicación de su pastor de esta manera: "Es una constante: por un lado, esto, por otro, aquello. Nunca habla claro. Muchos domingos he salido de la iglesia sin tener la menor idea de lo que había predicado. Nunca explica la Palabra de manera que la congregación pueda entenderla"

Así es, existen muchos predicadores que cuentan con un montón de información exegética. Son conscientes de eso. Les satisface estudiar lenguas antiguas. Cuentan con la información, pero ignoran de qué hablan o qué piensan los miembros de su congregación. Y lo que es peor, no se dan cuenta de que no conocen a sus ovejas. Muchas veces ni siquiera les agradan. Preferirían no estar alrededor de ellas. Pasan por alto la primera prueba de una buena enseñanza: no es lo que el maestro enseña, sino lo que el alumno aprende. Poseen un conocimiento maravilloso, pero se olvidan de que su tarea es explicarles a sus ovejas cómo usar en sus vidas ese conocimiento.
Debemos estar inmersos en la Palabra, preparar prédicas transformadoras y construir un pensamiento profundo. Sin embargo, también sabemos que existen predicadores que conocen a sus ovejas, y que son muy sabios a la hora de atraer a miles y miles de ellas. Pueden captar su atención, pero no cuentan con el conocimiento necesario. Carecen de fundamento. Todo lo que dan es superficial. Y lo que es peor, no se percatan de que su conocimiento es flojo.

Nuestra tarea como predicadores y maestros es explicar la Palabra de manera que la congregación pueda entenderla. Eso significa que debemos estar inmersos en ella, preparar prédicas transformadoras y construir un pensamiento profundo. Pero también significa que debemos aprender a llevar adelante a las ovejas: descubrir qué es aquello que las impulsa, cuáles son sus preguntas y qué les provee esperanza.

La preparación de un sermón es un proceso complejo. Cuando pienso en elaborar un mensaje, utilizo la metáfora de dar a luz a un hijo, porque estoy convencido de que sus etapas son muy similares. En primer lugar se produce la concepción inicial, que en general es muy alegre. Luego, se lleva a cabo la gestación, que resulta bastante complicada. En tercer lugar llega el alumbramiento que trae la combinación de euforia y gran dolor. Y por último, se deben seguir algunas atenciones posparto.

CONCEPCIÓN

A medida que organizo el material para el sermón y decido qué predicar, me resulta útil pensar en mensajes en cadena.

Piense en series

Predicar en series le permite a uno adentrarse en el texto. Dedicarle varias semanas a un mismo tema permite que la enseñanza penetre minuciosamente. Hace poco terminé con una serie de mensajes sobe el libro de los Hechos, la cual duró seis meses; y fue maravilloso sentirme inmerso en la iglesia primitiva. Creo que un error que cometemos con frecuencia los predicadores es el de saltar de un tema a otro con demasiada rapidez. El hecho de enseñar algo una vez no significa que se entenderá.

Predicar en serie también lo impulsará. Permite que la investigación sea más eficiente, y le evita la pregunta del lunes por la mañana "¿Qué voy a predicar la próxima semana?" También le provee balance, pues este tipo de enseñanza le ayuda a aprovechar todo el consejo de Dios. Esto ocurre con mayor frecuencia cuando usted planea la serie de mensajes con anterioridad.

Yo suelo pensar en ciclos de cuatro meses. El año de la iglesia suele dividirse en ciclos: de septiembre a diciembre, de enero hasta el fin de primavera y, luego, los meses de verano. Cada una de estas temporadas trae un sentir diferente. Si piensa en una serie de mensajes que traerá un gran desafío intelectual, el otoño puede ser la mejor opción, ya que todos están con más frescura. Durante el período de vacaciones de verano, la gente tiende a salir de vacaciones, por eso una buena opción es pensar en una serie de mensajes que no provea orientación a aquellos que estuvieron ausentes durante un par de semanas.

GESTACIÓN

Luego de plantear el concepto para la series de mensajes, intento aclarar la idea principal para cada prédica en particular.

Aclare la idea principal

Ya sea que la serie vaya de parte en parte a través del texto o que resulte una serie más temática, llega a ser de gran ayuda aclarar la idea principal del mensaje lo más temprano posible en el proceso de preparación. De esta manera el proceso de investigación y escritura se torna más aerodinámico.

Vivimos en una época en la que sabemos más de la Biblia que cualquiera de las generaciones que nos antecedieron. Abundan traducciones, comentarios e información de los orígenes. El desafío de hoy es administrar el flujo de información y no sentirnos abrumados por él. Si no gozo de claridad en cuanto a dónde quiero llegar con el mensaje, la información podría manejarme a mí.

Es posible predicar varios mensajes de el mismo texto bíblico. Un amigo mío es músico. Me dijo que en el mercado de la música circula un dicho que reza: "Debes llevarla a algún lado. Si esperas a tener una afinación perfecta, nunca abrirás la boca para cantar. Por eso debes llevarla a algún lado". Lo mismo ocurre con la predicación, debes llevarla a algún lado. Por eso decida hacia dónde se dirige con el mensaje.
Evite la tentación de dejarse llevar por el flujo de información.
Por supuesto que la oración es un factor decisivo en este proceso. Pregúntele a Dios: "¿De qué es necesario que hable? ¿Qué es lo que está en juego?"

La respuesta a estas preguntas se convierte en la base de la introducción del sermón. En un buen sermón, la introducción casi siempre responde a la pregunta: ¿Por qué tiene tanta importancia que hablemos de lo que vamos a hablar? Si no puede responder a esa pregunta, entonces estará dando el mensaje equivocado.

Estudie el tema

Luego de armar la serie de mensajes y aclarar la idea principal, el siguiente paso es estudiar el tema. Encuentre algunos buenos escritores y dedíqueles tiempo para leerlos a profundidad. En mi opinión, adentrarse en un buen comentario es mucho mejor que leer por encima siete comentarios. Resulta tentador contar con una biblioteca inmensa, pero en vez de eso, busque libros provechosos. Evite la tentación de dejarse llevar por el flujo de información.

También aprovecho la ayuda de investigadores. Estos pueden ser voluntarios. Le garantizo que cuenta con personas en la iglesia que les encantaría investigar para usted. Algunas de estas personas son introvertidas y no saben cómo conectarse. Pero en todas las iglesias existe esta clase de personas. No es necesario invertir demasiado tiempo para ayudarlos a entender qué es lo que usted necesita. A veces necesitará alguna estadística relevante, o estudios o posibles ilustraciones. Dígales cómo lo pueden ayudar.

Conozca al rebaño

La otra parte de mi investigación no tiene que ver con textos, sino con "conocer al rebaño". Pregunto "¿de qué están hablando todos esta semana?" ¿Existe algún evento actual que me ayude a transmitir lo que quiero decir? ¿Con qué dudas están luchando?

Cuando comienzo el proceso de plasmar todo por escrito, pienso en algunas personas en particular que podrían llegar a formar parte de la audiencia: alguien que está atravesando una separación, alguien que acaba de ingresar a la universidad, alguien que perdió su empleo, alguien que lucha contra una adicción sexual y está aterrado de que lo descubran.

Me los imagino en mi cabeza. Todos tienen una necesidad. Nunca escriba para una multitud sin rostro.